Home-WhiteBG-Annie-Lobert- PORTClaramente, el E.L. James el cerebro de Cincuenta Sombras no es una experta en dominación y sumisión. Sin embargo, sus libros y ahora la película basada en ellos, embellece ese estilo de vida para millones de personas a través del mundo.

Yo primero me encontré con el estilo de vida BDSM cuando recibí una solicitud de mi agencia de acompañantes para completar un llamado por un rol de dominantrix. La niña del teléfono no tenía a nadie para que supliera esta petición y preguntó si yo lo podía hacer.

En este punto de mi vida, yo había sido traficada por sexo,  golpeada duramente por mi proxeneta y finalmente lo dejé para bien. Mi proxeneta podía golpearme y me obligaba a tener relaciones sexuales con él. Nunca disfruté el dolor, estaba con miedo, asustada, emocionalmente y físicamente herida. Este comportamiento nunca me excitó,  más bien me disgustaba por completo.

Estaba muy amargada por el abuso que experimenté por mi traficante de sexo y en modo de venganza hacia los hombres. Codiciosa y hambrienta por finalmente estar en control, estaba curiosa por saber de qué trataba este estilo de vida BDSM, por lo que decidí tomar la llamada y tratar de ser la dominante. Yo exigí dinero e hice todo lo que esperaban de mí, canalizando “Fallen”, el nombre de la industria de sexo y el nombre de la muchacha.

¡Que giro del destino e ironía!, la severamente abusada ahora se convierte en abusadora y obteniendo dinero por eso.

Muchos de mis clientes estaban obsesionados conmigo y continuaban llamando, porque en sus mentes, una relación amorosa de fantasía había comenzado. Mientras esto continuaba, pude conocer a muchos de ellos y les pregunté por qué disfrutaban el BDSM. Las respuestas fueron variadas: “es una manera de desahogarse” y “para dejar de estar en control”

Algunos describieron una relación de abuso madre a hijo, relaciones físicas y sexuales con otros hombres, y una gran cantidad de gerentes importantes explicaron la necesidad de rendir el control que tienen sobre otros al manejar sus compañías estresantes.

Con muchos de mis clientes, mientras ellos practicaban más BDSM, querían mayor intensidad. Y como una droga, nunca estaban satisfechos, ellos siempre querían un golpe más severo. Una vez que intentaban algo, querían explorar otra cosa. Ahí es donde empecé a tener miedo. ¿Qué tal si ellos terminaban muy lastimados?

En toda la experiencia a través de los años con estos hombres, una cosa sigue siendo verdadera: satisfacer su deseo por ser dominados era un arraigo profundo de hambre y necesidad de amor. Muchas veces sus deseos sexuales se debieron al ser abusados de niños. Querían ser cuidados, vigilados, disciplinados y admirados. Como un niño.

Yo creo que estos hombres estaban buscando amor por medio del BDSM, y errando en el blanco, es por esto que nunca se satisfacían. El verdadero amor no domina. El amor no presiona. La intención del amor no es crear dolor. La intención del amor es crear una relación de paz y seguridad, emocionalmente y relacionalmente cuando se trata de intimidad. Sabemos de 1 Corintios 13:4-7 que:

“El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

Cuando cruzas la línea y lastimas a alguien emocional y físicamente, arroja incógnitas al panorama: pérdida de seguridad, pérdida de confianza, pérdida de honor, pérdida de compromiso. Votos rotos. Si estás dispuesto a lastimarme físicamente y emocionalmente, ¿qué más estás dispuesto a hacerme? Si te pido que pares, ¿lo harías?

El BDSM borra estas líneas de amor. Las pone al revés y enseña que lo que nosotros pensábamos que era amor se convierte aburrido y está pasado de moda, mientras que lo que una vez pensábamos que era abuso es vendido como excitante y erótico. Estos procesos de enseñar, estando en las  manos equivocadas nos guían a caminos traicioneros aceptando el abuso como si fuera normal. Normalizando que el abuso no es la respuesta de nuestro dolor, y eventualmente nos guía a caminos oscuros de abuso más severo.

Alerta Spoiler: En Cincuenta Sombras de Grey, Christian Grey era un niño asustado y solo que presenció el asesinato de su madre traficada por sexo en manos de su proxeneta. A los 15 años, él fue abusado sexualmente por la mujer que le enseñó el estilo de vida de BDSM, redireccionando sus hábitos de bebida y problemas de enojo de su niñez. Eventualmente, él se convirtió en dominante, encuentra a una mujer que dominar, humillar, y al final de los tres libros, se casa con ella, tienen un hijo, y viven juntos un final feliz.

Pero las raíces de su abuso de niño no fueron tratadas, al contrario, son la excusa por la razón que él es dominante.

¿Puede alguien encontrar el verdadero amor y la felicidad practicando este estilo de vida? Según E.L. James sí pueden. Pero como ella ha admitido, no es una experta en BDSM, y esta historia fue escrita como ficción, no verdad.

En realidad, ¿hay finales felices? Por experiencia propia, no. ¿Deberías leer los libro e ir a ver la película? ¿Va a enriquecer tu vida si vas?

No estoy aquí para decirte qué hacer, sólo para darte la verdad que he experimentado y recordarte que mientras Cincuenta Sombras embellece el BDSM esta historia es 100% ficción. Cincuenta Sombras de Grey no enriqueció mi vida, sólo reveló una sociedad rota y desesperada por respuestas y alivio del dolor que está dentro, en lo profundo de sus almas.

Por Annie Lobert

Annie Lobert es una ex acompañante de clase alta, una sobreviviente del tráfico de sexo, esposa de Oz Fox de Stryper, y autora de Fallen (Febrero 2015)